Bloque III
La España ilustrada
Siglo XVIII
Hay otro momento en la historia de España que casi nadie recuerda: el del intento de modernización borbónica del siglo XVIII.
Cuando los Borbones sustituyen a los Austrias tras la Guerra de Sucesión, traen consigo las ideas de la Ilustración francesa: reformas administrativas, promoción de la ciencia, expediciones botánicas, modernización de la Armada, racionalización de la economía colonial. Es la España de Fernando VI, de Carlos III y de ministros como el marqués de la Ensenada y José de Gálvez. Una España que, por primera vez en mucho tiempo, decide que el conocimiento es una herramienta de poder y que la ciencia no es un capricho sino una inversión.
El contexto internacional es feroz. Inglaterra ha completado su revolución industrial y domina los mares con la Royal Navy más poderosa de la historia. Francia, bajo Luis XV y Luis XVI, oscila entre la grandeza cultural y la crisis financiera que desembocará en la Revolución. Prusia, bajo Federico el Grande, emerge como nueva potencia continental. Rusia, bajo Catalina la Grande, se expande hacia el sur y el este. Es el siglo de la Enciclopedia, de Voltaire, de Kant, de Linneo, de Watt. Europa bulle de ideas, inventos y ambiciones.
España intenta no quedarse atrás. En medio siglo envía expediciones científicas a los Andes, al Pacífico, a la Patagonia, a las Filipinas. Funda jardines botánicos, observatorios astronómicos, academias de ciencias. Reforma los arsenales navales. Publica tratados que compiten con los mejores de Europa. Y produce una generación de científicos, estrategas y naturalistas que habría sido la envidia de cualquier país del continente — si alguien hubiera sabido que existían.
Pero la Ilustración española es frágil. Depende de reyes reformistas y ministros audaces que pueden caer en cualquier momento. Cuando Carlos III muere en 1788, el impulso reformista se frena. Cuando Napoleón invade en 1808, se destruye. Y todo lo que la España ilustrada había construido — las academias, las expediciones, los observatorios — se viene abajo en una década.
Los personajes de este bloque son hijos de ese breve verano intelectual. Lo que hicieron fue posible porque un Estado ilustrado los apoyó. Lo que no consiguieron fue que ese apoyo durara lo suficiente como para consolidar sus logros.